Es el turno del hocino de Federico Muelas

PAULA GASPAR

La Senda del Hocino guía a sus caminantes hasta las ruinas de la casa del poeta y escritor conquense, Federico Muelas. Las paredes derrumbadas encierran la magia propia de un lugar que ha sido testigo durante años de maravillosas obras literarias. Paredes que, a su vez, desprenden tristeza, dado el lamentable estado de abandono en el que se encuentra la vivienda. Estremece observar la manera que tienen las plantas de trepar los muros agrietados y llenos de grafitis y cómo los árboles, poco a poco, van haciendo desaparecer lo que algún día fue el hogar de este gran autor.

Federico Muelas fue, además de poeta, periodista, guionista y editorialista. Nació en Cuenca en 1910 y es ubicado dentro de la Generación del 36. Su amor por la ciudad custodiada por los ríos Júcar y Huecar le llevaron a escribir numerosos poemas sobre ella, utilizándola como tema recurrente en sus obras como el es caso de “Cuenca: tierra de sorpresas y encantamientos”. Quizás sea hora de devolverle el abrazo reconstruyendo ese hocino derrumbado situado a uno de los lados del río Huecar.

Ruinas del hocino de Federico Muelas

Rehabilitación del patrimonio

Se han realizado unas 80 intervenciones con un valor de 20 millones de euros en concepto de rehabilitación y reconstrucción del patrimonio histórico y artístico de la declarada en 1977 “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO. A pesar de ello, aún quedan muchos rincones, como es el caso de este Hocino, que precisan atención. Desde febrero de este año, la Diputación de Cuenca y la Federación de Deportes de Montaña de Castilla la Mancha han contemplado la posibilidad de reconstruir el espacio con el objetivo de poder destinarlo a las prácticas de escalada.

Estos lugares contribuyen enormemente a cultivar el atractivo turístico del que se nutre la ciudad manchega y que además, supone una gran fuente de ingresos para sus habitantes. Ojalá una temprana partida de recursos sea destinada a recuperar y mantener el encanto de este exclusivo paraje del que disfruta la majestuosa ciudad de Cuenca.

Soneto a Cuenca de Federico Muelas

“Alzada en bella sinrazón altiva
-pedestal de crepúsculos soñados-,
¿subes orgullos, bajas derrocados
sueños de un dios en celestial deriva?
 
¡Oh, tantálico esfuerzo en piedra viva!
¡Oh, aventura de cielos despeñados!
Cuenca, en volandas de celestes prados,
de peldaño en peldaño fugitiva.
 
Gallarda entraña de cristal que azores
en piedra guardan, mientras plisa el viento
de tu chopo el audaz escalofrío.
 
¡Cuenca, cristalizada en mis amores!
Hilván dorado al aire del lamento.
Cuenca cierta y soñada, en cielo y río.”

Ruinas del hocino de Federico Muelas
Pasillo derrumbado del hocino de Federico Muelas
Vistas desde el hocino de Federico Muelas

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