Sintoísmo: naturaleza y mitología

ALBA GONZÁLEZ

El sintoísmo es una religión nativa de Japón donde naturaleza y mitología se entremezclan para crear una doctrina cuyo principal objetivo es estar en gratitud con el entorno que nos rodea. Mientras en occidente la mitología griega o la romana han pasado de ser una religión a ser leyendas, en Japón continua vigente  esta doctrina derivada de los relatos mitológicos.

El sintoísmo es una religión politeísta que carece de fundador,  dogmas o teología. No tiene una guía de cómo llegar a la salvación ni condena el pecado. La naturaleza y todo lo derivado de esta conforman el objeto principal de veneración. Para ello honran a los Kami, espíritus de la naturaleza.

Los primeros Kamis fueron Izanagi e Izanami, de acuerdo con el mito japonés de la creación del mundo, dioses a los que se les encargó la creación del archipiélago japonés. Para ello revolvieron con una lanza el océano y las gotas que resbalaron de esta crearon la isla de Hokkaido donde decidieron quedarse a vivir y crear más islas. Se casaron y tuvieron varios hijos, uno de ellos Kagutsuchi, encarnación del fuego, quien en el parto mató a Izanami de quemaduras y en venganza Izanagi lo mató. Izanagi viajó a Yomi tierra de los muertos para recuperar a su esposa. La oscuridad le jugó una mala pasada  y tras ver el terrible aspecto que había adoptado le abandonó. Izanami, furiosa, le envió  criaturas de Yomi e  Izanagi para defenderse cerró la entrada a la tierra de los muertos. Ante tal acto Izanami le exigió que abriera la entrada o causaría mil muertes cada día a lo que Izanagi respondió que él crearía mil quinientas vidas. Tras esto Izanagi se purificó en el agua y de su ojo derecho nació Tsukoyomi diosa de la luna, de su ojo izquierdo Amaterasu la diosa del sol y de su nariz Susanoo dios del viento y la tormenta. Repartió entre estos el mundo y se retiró al Cielo.

Hay millones de Kamis desde grandes divinidades como Amaterasu, diosa del sol y antepasado directo del emperador, a héroes del pasado que se han convertido en estos espíritus tras la muerte. Hay kamis tanto buenos como malos por ello sus practicantes han de buscar la relación armoniosa entre los seres humanos, la naturaleza y estos.

Rituales

El sintoísmo realiza distintos rituales con el objetivo de  estar en sintonía con la comunidad. Los más populares destacan el culto a los antepasados, las ofrendas  o los baños de purificación.

Los santuarios sintoístas son los Jinja. El acceso está delimitado por el Tori, una puerta de madera que diferencia el territorio sagrado del profano. Una vez dentro del espacio sagrado hay un pasillo denominado haiden donde se realizan las ofrendas y rituales pertinentes. En estos santuarios es normal el encontrar estatuas de animales defendiendo la entrada ya que para los sintoístas los kamis se expresan a través de estos dotándoles así de un poder divino.

El pueblo nipón es supersticioso por lo que es normal encontrar santuarios en todos partes, desde las entradas de los edificios hasta tiendas donde hay altares dedicados a los kami y a sus antepasados.

El culto a los antepasados es uno de los rituales más practicados por los sintoístas. Al igual que en la mayoría de religiones orientales, alma y cuerpo permanecen ligados tras la muerte. Es por ello que los antepasados han de ser venerados con ofrendas (comida, bebida o incluso dinero). Si no se les realizan ofrendas estos pueden volver a la tierra en forma de kami y realizar el mal a las personas. Esta práctica tiene como finalidad la búsqueda de la protección el hogar, los hijos, la prosperidad  y la paz.

El sintoísmo, a pesar de no ser la principal religión de Japón, está presente en muchas partes de la cultura nipona. Las artes marciales -cuya naturaleza es defensiva -el  cuidado de la naturaleza o muchas de las festividades japonesas como la gran purificación del año nuevo son ejemplos de ello. Este sistema politeísta ha brindado a los japoneses un código de valores práctico y no absolutista. Además cumple una función social ya que basa sus creencias en la relación entre la comunidad y el medio, es por ello que los japoneses miman tanto su tierra.

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