La imposibilidad del socialismo

INÉS RECASENS

Karl Marx inicia un movimiento revolucionario que cambiaría por completo el trascurso de la historia de la humanidad y el pensamiento social. Apoyándose en el problema de la lucha de clases, la teoría de la plusvalía y la alienación del hombre trabajador, el hombre intentó aplicar ciertas ideas a la práctica. Básicamente, la lucha de clases hace referencia al conflicto que surge del enfrentamiento entre clases sociales desde que los individuos conviven en sociedad: amos-esclavos, nobles-plebeyos o burgueses-proletarios son algunas de estas relaciones de clases. “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”, así es como comienza El manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. El marxismo reivindica el poder de los explotados para poner fin a los explotadores, la clase dominante. Sin embargo, desde la perspectiva marxista, el capitalismo es un escalón necesario para el proceso de ruptura de las clases sociales. Una vez que la clase proletaria tome el poder se creará el Estado, órgano encargado de la organización social y económica. Quizá en teoría el marxismo pueda parecer un sistema sencillo y funcional, pero más bien puede aproximarse a un proyecto utópico o incluso desencadenarse en un “sistema de agresión institucional al libre ejercicio de la acción humana”.

Así es como Huerta de Soto define el socialismo. La Escuela Austriaca entiende al socialismo como un error intelectual que fuerza a las personas a actuar de una manera distinta de la que hubiera actuado en otras circunstancias, modificando su comportamiento y adecuándolo así a los fines de quien le coacciona.

Antes de adentrarnos en la contraargumentación del socialismo, cabe resaltar el papel de la agresión socialista que define Huerta de Soto. La agresión socialista es institucional, caracterizada por ser altamente metódica, repetitiva, organizada y completamente previsible. En palabras menores, la agresión que deriva del socialismo impide aprovechar la oportunidad de ganancia de otras personas, ya que ésta no se da a conocer, y por tanto, si no se deja conocer se impide del mismo modo su descubrimiento.

Jesús Huerta de Soto

En suma, Jesús Huerta de Soto sugiere como primer efecto del socialismo el impedimento de las fuerzas coordinadoras que hacen posible la vida en sociedad. La  vida en sociedad, según la escuela austriaca, se basa principalmente en que los individuos sin darnos cuenta y de forma espontánea modificamos nuestro comportamiento adaptándonos a las necesidades de los demás. Si no conocemos cuales son las necesidades de los demás, ya que el socialismo no lo permite, la vida en sociedad queda desestructurada y desprovista. Es por ello que la primera consecuencia de la implementación de la práctica socialista es la absurda convivencia, puesto que la agresión que este sistema ejerce provoca una ruptura del conocimiento de oportunidades de ganancia de nuestro entorno, y con ello, del conocimiento de las necesidades de los demás. La agresión socialista es un mal que impide al ser humano realizar la actividad que le es más propia acorde a su naturaleza.

Conceptualización del socialismo

Si bien es cierto que hoy en día existen multitud de cosmovisiones acerca de qué es el socialismo. Karl Marx asumió que el significado de paz es la ausencia de oposición al socialismo. Juan Domingo Perón expresó que el socialismo es una fuerza bien intencionada. Trotsky escribió que el socialismo significaría un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. Fidel Castro incluso llegó a decir: “socialismo o muerte”. Por la parte hostil, Winston Churchill no sólo equiparó al socialismo como la filosofía del fracaso, sino que definió su virtud como la distribución igualitaria de la miseria. Ejemplifiquemos: situación actual de Cuba, de Venezuela o de la antigua URSS. ¿Reparto igualitario de miseria? Que cada uno extrapole sus propias conclusiones. Tanto Hayek como Mises, dos economistas austriacos –de la Escuela Austriaca– no dudaron en ser claros con la filosofía socialista. Hayek propuso: “los socialistas creen en dos cosas que son absolutamente diferentes y hasta quizá contradictorias: libertad y organización”. En La Acción Humana, tratado de Ludwig Von Mises, dicho autor relató: “El socialismo es imposible porque su realización como sistema social supera las fuerzas humanas. La disyuntiva es: o capitalismo o caos. Si nos presentan un vaso de leche y otro de cianuro potásico, la opción no estriba en escoger entre dos bebidas, sino en optar entre la vida y la muerte. Al decidirse por el socialismo o por el capitalismo, el sujeto no está prefiriendo uno entre dos posibles sistemas de organización económica, sino que opta entre la cooperación o la desintegración de la sociedad. El socialismo no es una alternativa al capitalismo; es una alternativa a todo sistema en el que los hombres puedan vivir como seres humanos”.

Ante este problema de conceptualización del socialismo, podemos clasificar distintos tipos de sistemas socialistas: el socialismo “real” o tipo soviético, la socialdemocracia, el socialismo conservador, el socialismo cientista u otros ejemplos como el socialismo sindical. A efectos prácticos, cualquier tipo de socialismo a ojos de Huerta de Soto desemboca en corrupción, en desorden social, en un fuerte atraso social, económico y cultural, en una economía irregular y en información errónea. 

A lo largo de la historia, el socialismo se ha manifestado como un ideal social. Los defensores de esta doctrina política han empleado frecuentemente expresiones como “bienestar social”, “proceso de lucha” o “todos somos iguales”. Sin embargo, ni todos somos iguales, ni todos tenemos las mismas necesidades, ni nos conformamos con un mismo grado de bienestar “estándar”. Es aquí cuando Huerta de Soto plantea la paradoja del socialismo “no hay nada más antisocial que el sistema socialista”, ya que como primer impacto se produce la alteración de las fuerzas coordinadoras que permiten la vida en sociedad.

Una vez sabiendo esto, ya entendemos el motivo de por qué el socialismo es un error intelectual. Según Huerta de Soto “el socialismo es un error intelectual porque no es teóricamente posible que el órgano encargado de ejercer la agresión institucional disponga de la información suficiente para dar un contenido coordinador a sus mandatos”. Es decir, el Estado es incapaz de descubrir las necesidades de cada persona para así elaborar mandatos que resulten satisfactorios para todos los individuos. Desde la óptica de la sociedad como del órgano de gobierno del sistema socialista se puede volver a fundamentar esta tesis. Aunque los ciudadanos de una sociedad, a nivel individual, tratasen de transmitir sus necesidades al órgano de gobierno, este no sería capar de satisfacerlas. A diferencia de la información procedente del sistema socialista, que ya previamente se había establecido como organizada, previsible, repetitiva y metódica, la información que los individuos transmiten es espontánea y dispersa, por tanto, resulta imposible expresarla explícitamente a un órgano de gobierno. La información de los individuos es explícitamente intransmisible, ya que constantemente estamos creando y descubriendo nueva información, y si el sistema socialista impide el descubrimiento y la creación de la misma, ¡qué información se transmite al Estado, si nos es impedido! El proceso empresarial se ve institucionalmente coaccionado. Además, el órgano director, por mucho que lo intente, nunca llegará a poseer la cualidad de un dios, la omnisciencia. Por tanto, nunca alcanzará la información individual de quienes conforman una sociedad.

La Escuela Austriaca se caracteriza por ser altamente hostil al sistema socialista, y numerosos teóricos pertenecientes a esta corriente han plasmado sus ideas y fundamentos en tratados, libros y ensayos. La tesis de Jesús Huerta de Soto en contra del socialismo es brillante y está completamente razonada. Otro asunto es la filosofía de cada uno y el grado de convencimiento personal a raíz de lo que Huerta de Soto expresa. Entonces en qué quedamos: socialismo, ¿orden o caos?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s