La ciencia de la acción humana

INÉS RECASENS

Comenzamos con un término quizá malsonante, quizá disruptivo, o incluso, para algunos, contradictorio. Anarcocapitalismo. Sí, existe, y lo defienden hoy en día diversos teóricos de la Escuela Austriaca y sus seguidores. La economía, como se suele concebir, es la ciencia que estudia la asignación eficiente de los recursos escasos. Sin embargo, la Escuela Austriaca aporta un pensamiento económico radicalmente discrepante con las tesis que muchos reconocidos economistas han presentado. A pesar de que hayan surgido varias escisiones dentro de la escuela austriaca, lo que resulta evidente es que la economía estudia la acción humana, y es “La Acción Humana” el título del más distinguido libro de Ludwig Von Mises. En este tratado de uno de los padres de la Escuela Austriaca se revela el objeto de estudio de la economía, además de negar el positivismo en la misma.

El positivismo es una corriente de pensamiento que ratifica que sólo se puede alcanzar el auténtico conocimiento a través de un método científico basado en hipótesis de tal índole. Según los austriacos [por austriacos entendemos a los teóricos de la Escuela Austriaca, no a los residentes de Austria] esto resulta imposible en economía, pues la acción humana no puede ni ejemplificarse ni fundamentarse en fórmulas o ecuaciones. En la economía, no hay hueco para las matemáticas. Parece que el sistema económico se desmoronaría si se eliminasen por completo los modelos que se intentan implementar. Los economistas austriacos promueven el individualismo metodológico: todos los fenómenos sociales pueden ser explicados a través, y únicamente, de la conducta del ser humano, y por tanto no es necesario matematizar la economía. La economía explica la acción humana mediante una serie de deducciones obtenidas a raíz de axiomas y hechos irrefutables.

La Escuela Austriaca

Para quien ande perdido y todo esto le resulte repentino, aquí van unas aclaraciones en lo que a la Escuela Austriaca se refiere:

  • De forma general, podemos clasificar a los economistas en dos grandes grupos, los ortodoxos y los heterodoxos. Los ortodoxos, en economía, son quienes siguen fielmente la doctrina económica, asociada frecuentemente a la economía neoclásica y a los modelos macroeconómicos de Keynes. Los heterodoxos son hostiles a esta doctrina y sugieren nuevos enfoques económicos. La Escuela Austriaca presenta un pensamiento económico heterodoxo.
  • Los austriacos han alcanzado notoriedad debido a las feroces críticas en contra del keynesianismo, de la economía neoclásica, del marxismo y de las teorías monetarias.
  • Gran rechazo hacia la elaboración de teoría económica mediante el método matemático, la econometría y el análisis macroeconómico.
Reconocidos economistas austriacos: Carl Menger, Ludwig Von Mises, Friedrich Hayek, Murray Rothbard y Hans-Hermann Hoppe.

En cuanto a política económica, la Escuela Austriaca es partidaria de liberalismo de mercado, y por supuesto, se posiciona en contra de la intervención del Estado. De aquí el anarcocapitalismo. Cabe puntualizar que no todos los economistas austríacos defienden esta filosofía política, los austriacos contemporáneos se encuentran divididos entre los que se inclinan a favor de la teoría propuesta por Friedrich Hayek y entre quienes son más allegados a la economía de Mises y Murray Rothbard. Entre estos últimos encontramos a Jesús Huerta de Soto, un economista austriaco español. Huerta de Soto se define como anarcocapitalista.

Anarquismo libertario

El anarcocapitalismo, anarquismo libertario o de libre mercado es una corriente política de pensamiento que defiende el modelo anárquico, basado en la propiedad privada, en el que la economía funciona únicamente por el mercado, sin que el Estado siquiera exista. Este sistema, en teoría, funciona gracias a la propiedad privada, cada uno es libre de sus actos. En cuanto a la seguridad ciudadana, la propuesta plantea que dichos servicios (cuerpo de policía, bomberos, tribunales…) sean financiados de manera privada, librándonos así de impuestos y contribuciones al Estado, a través de las llamadas “agencias privadas de defensa”. Al anarcoliberalismo se le califica de falacia, ya que el medio que permitiría este sistema es el dinero. Sin embargo, para los economistas austriacos menos eclécticos, sería el idóneo.

Retomando a Huerta de Soto, tuve la oportunidad de asistir cuatro meses a sus clases de economía en la Universidad Rey Juan Carlos. Como profesor es un espectáculo, muchos alumnos le conocen por ser “el profesor que rompe un billete en clase”. Y es que para Huerta de Soto el dinero no es más que un simple trozo de papel al que los ciudadanos han otorgado un valor. En sí, ese trozo de papel no posee ningún valor, a diferencia del oro, que además de poseer valor (por su escasez en el mundo) se le atribuye la valoración del ciudadano. Valor, una de las características esenciales de la acción humana. La acción humana es “todo comportamiento o conducta deliberada”, y consta de unos fines, del valor, de unos medios, y de la utilidad. El valor es la apreciación subjetiva que otorgamos a nuestro “fin”, que lo realizaremos con unos “medios” mediante la “utilidad” que concedemos a esos medios.

El papel de las matemáticas

La Escuela Austriaca no rechaza el método matemático para el cálculo económico. Los economistas austriacos entienden por cálculo económico el “juicio estimativo que efectúa el actor, sopesando y comparando directamente el valor subjetivo que da al fin que pretende lograr con el coste o valor que da a aquello a lo que renuncia en caso de perseguir en fin elegido” [Definición de Jesús Huerta de Soto]. En el ámbito empresarial las matemáticas son esenciales, el problema emana de las “deducciones”. Los austriacos refutan las matemáticas para las deducciones económicas, por ejemplo, basarse en esta ciencia exacta para estimar si la inversión crecerá o disminuirá, o para estimar si el PIB dentro de 50 años será mayor o menor. La econometría no sirve para nada, según este pensamiento. La solución que proponen consiste en realizar tales deducciones siempre y cuando estén basadas en axiomas y hechos irrefutables, siendo el primero de todos ellos “el ser humano actúa”. Cierto es que el método es de lo más complejo, pero qué son las ciencias económicas sino las más complejas de todas las ciencias, pues no hay nada más complejo que el estudio de la acción humana.

Dinero y cálculo económico

El dinero es un bien de intercambio. ¿Qué vale un billete de 20 euros? Quizá penséis que 20 euros, pero lo que realmente vale es el vestido que adquieres con ese billete, o el menú en tu restaurante favorito, o cualquier otro bien al que el mercado le haya atribuido ese valor. El dinero como bien vale tantos bienes como se puedan adquirir con él. Respecto al cálculo económico, ya sabiendo lo que es, una de las teorías más interesantes que sugieren los austriacos es la imposibilidad del cálculo económico en un sistema socialista. Además lo demuestran con ejemplos reales, como el de la antigua URSS. El cálculo económico es de lo más inviable ya que no hay manera de establecer los precios de los bienes. En la URSS se tenían que fijar en los precios que se establecían en Estados Unidos para hacerse una idea de por dónde debían andar. Uno de los problemas del socialismo es la producción, se produce sin tener en cuenta la demanda de los bienes. Con un ejemplo bastante simple: imaginemos que se producen 100 bolígrafos, cuando la demanda es de 500. En un sistema capitalista lo lógico sería que el precio fuese alto ante la gran demanda y la poca oferta, pero en un sistema socialista se establecería un único precio. En caso contrario, cuando hubiese exceso de oferta, el precio permanecería igual, cuando lo lógico sería bajarlo. El socialismo no tiene dónde fijarse para establecer precios si no existe el mercado.

Un aspecto caracterizador de la escuela austriaca es su desmedida hostilidad al socialismo. Huerta de Soto conceptualiza al socialismo como “sistema de agresión institucional al libre ejercicio de la acción humana o función empresarial”. Hace falta matizar que función empresarial es sinónimo de acción humana, por tanto, el socialismo a sus ojos se trata de un sistema coactivo que amenaza a la libertad de acción humana. Por excelencia, el socialismo es “la acción antihumana” y un “error intelectual”. Más adelante, esta cuestión se tratará en profundidad.

Jesús Huerta de Soto es uno de los teóricos más productivos y estimulantes de la Escuela Austriaca del mundo

KIRZNER (New York University)

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