La remontada que protagonizan las mujeres

VÍCTOR LÓPEZ

Cuando nos referimos al término remontada evocamos a la superación de un resultado adverso. El deporte es el máximo estandarte de la palabra remontada. Encontramos remontadas en cualquiera de las modalidades del deporte, desde un partido de fútbol hasta una carrera de atletismo. Pero, si acudimos al diccionario de la Real Academia Española, remontada también hace referencia a la superación de una posición adversa. Y qué mejor remontada en una posición de igualdad que la que han protagonizado las mujeres a lo largo de la historia.

Han pasado muchos años desde que Pierre de Coubertin retomara la realización de los Juegos Olímpicos en Atenas en 1896. Entonces, el francés se opuso a la participación de las mujeres al considerar que la presencia de una mujer en un estadio resultaba antiestética, poco interesante e incorrecta. En la siguiente edición, París 1900, participaron las primeras seis mujeres, tan solo en golf y en tenis. No fue hasta Ámsterdam 1928 cuando las mujeres participaron realmente, congregando un 10% del total de deportistas, lejos todavía del 45% alcanzado en Río 2016.

En este aumento de participación de las mujeres mucho tiene que ver la labor que algunas llevaron a cabo para que esto fuera así. La francesa Alice Milliat fundó la Federación Internacional Femenina Deportiva en 1921. Desde ella organizó los Juegos Olímpicos Femeninos, que permitieron visibilizar a las mujeres hasta su total inclusión en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam. Nettie Honeyball fundó en 1894 el primer equipo de fútbol femenino, llamado British Ladies Football Club. La británica afirmó en una entrevista que buscaba la emancipación de las mujeres, así como que aspiraba a que lograsen sentarse en el Parlamento. Kathrine Switzer fue la primera mujer en correr una maratón con dorsal oficial en la edición de Boston en el año 1967. Durante la carrera, uno de los comisarios trató de expulsarla al descubrir que era una mujer, pero gracias al apoyo de diversos corredores la atleta estadounidense logró cruzar la meta. Billie Jean King, tenista norteamericana ganadora de 12 Grand Slam, derrotó en tres sets al exnúmero uno Bobby Riggs, quien había asegurado con anterioridad que podía batir sobre la pista a cualquier mujer.

Estas mujeres (y muchas más) son las que pasan desapercibidas por la historia, los que todos obviamos, pero que, sin la lucha de todas ellas, el deporte femenino no estaría en la posición que se encuentra actualmente. Todo el mundo conoce a Michael Phelps, uno de los deportistas más laureados de la historia, pero pasa por alto el nombre de Larisa Latynina. La gimnasta soviética es la mujer con más medallas olímpicas en su poder, con una cantidad de 18 metales, y, unificando ambos géneros, ocupa el segundo puesto, tan solo por detrás del nadador estadounidense.

El fútbol, deporte por excelencia, ha visto cómo las mujeres han ido ganando protagonismo en el panorama internacional. En los países democráticos encontramos las ligas nacionales femeninas, así como las mismas competiciones tanto continentales como mundiales: Liga de Campeones, Eurocopa, Copa Libertadores y Copa Mundial. Alex Morgan, Marta Viera da Silva o Mia Hamm son algunas de las mejores futbolistas de la historia. Asimismo, no hay que evidenciar la labor de las árbitras, quienes sufren discriminaciones de todo tipo en el ejercicio de su profesión desde categorías inferiores. Por ello quiero resaltar la figura de Bibiana Steinhaus, primera mujer árbitro de la historia y encargada de dirigir partidos en el fútbol profesional alemán. En Irán, por ejemplo, los partidos que son arbitrados por Bibiana son censurados mediante la cancelación de la retransmisión del encuentro o evitando sacar a la árbitra en los planos televisivos.

En el ámbito nacional, recientemente tuvo lugar un hecho histórico en el fútbol femenino. San Mamés, la catedral del fútbol y estadio del Athletic Club, albergó el partido entre sus féminas y el Atlético de Madrid en la Copa de la Reina. Al partido acudieron 48.121 espectadores, récord en España en un partido femenino y a tan solo 3.000 del récord mundial. Para hacerse una idea, la asistencia media a San Mamés esta temporada está siendo de algo más de 41.000 personas, mientras que su entrada máxima fue en el partido ante el Barcelona, congregando a 47.500 espectadores. Gran parte del éxito del fútbol femenino en España se debe a los logros conseguidos por la selección española, sobre todo en sus categorías inferiores. Todos hemos visto en los últimos meses y años las llegadas a Barajas de nuestras chicas, llenas de euforia y con la medalla colgada al cuello. La final del Mundial femenino sub-20 en la que España fue derrotada por Japón fue seguida por más de 700.000 telespectadores.

Más allá del fútbol, otros deportes han dado el paso hacia la igualdad. Como en el caso del baloncesto, donde en la NBA destaca la figura de Becky Hammon, primera mujer en entrenar a un equipo de la liga, los San Antonio Spurs, así como la primera en formar parte del staff técnico de uno de los dos equipos del All Star, en este caso, en el de la conferencia oeste dirigido por su mentor Popovich, quien afirmó que estaba allí por cuestión de talento, no de sexo. Lisa Leslie fue la primera mujer en hacer un mate, desafiando a aquellos quienes apelan a las distinciones naturales y físicas entre un hombre y una mujer. Ocurrió en un partido de la WNBA y puso en pie a todo el Staples Center, estadio de Los Ángeles Sparks, el equipo de su vida.

Nadie duda de que Pau Gasol es el mejor baloncestista de la historia de España, ganador de dos anillos en la NBA. Pero también hay que hablar de Amaya Valdemoro, la eterna capitana de la selección española y quien ostenta el mayor número de anillos en la historia de España con los conseguidos en 1998, en 1999 y en el 2000 en los Houston Comets.

Si bien Amaya Valdemoro o Vero Boquete, quien es considerada una de las mejores futbolistas españolas de la historia, han permitido poner mayor enfoque en sus disciplinas, es necesario destacar el importante papel que tienen deportistas como Mireia Belmonte, Lydia Valentín, Carolina Marín (a la que deseo una pronta recuperación en la lesión que sufrió en su ligamento cruzado de la rodilla derecha) o la talaverana Sandra Sánchez, quienes han permitido poner deportes menos visibles en el foco mediático. Mireia ostenta cuatro de las ocho medallas olímpicas de la natación española, incluyendo un oro; Lydia Valentín tiene en su poder tres metales olímpicos en la modalidad de halterofilia; Carolina Marín es la mejor jugadora del mundo de bádminton, incluyendo en su palmarés un oro olímpico, tres campeonatos mundiales y cuatro europeos; y Sandra Sánchez es la actual campeona de Europa y del Mundo en kárate, siendo una de las grandes bazas del deporte español de cara a Tokio 2020.

Un simple texto no da para hablar de todas y cada una de las mujeres que han permitido que su género tenga el lugar que se merece en el deporte, así como las que permiten centrar la atención gracias a sus formidables actuaciones. A lo largo de los años, las mujeres han protagonizado una remontada. Una remontada en derechos y libertades. Una remontada en oportunidades. Una remontada en visibilidad y reconocimiento de sus aptitudes. Pero aún queda camino por recorrer, un camino en el que grandes mujeres dieron los primeros pasos por el futuro de la igualdad.

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