Israel: lo que podría haber sido y no fue

LAURA ESPINEL

Israel es un país controversial. Genocida, dicen algunos. Según el informe de la ONU sobre Gaza emitido el 6 de marzo de este año, las fuerzas de seguridad israelíes habrían cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en las “protestas semanales” en Gaza del año pasado. El conflicto palestino-israelí parece no avanzar desde hace años y el Likud, el partido que gobierna actualmente el país, se niega a negociar con la Autoridad Nacional Palestina. El Gobierno rechaza sistemáticamente los intentos de Rusia de organizar reuniones entre ambas partes y las noticias sobre ataques en zonas fronterizas, ya procedan de un lado o del otro, siguen apareciendo diariamente en los periódicos de todo el mundo.

Este escenario podría ser muy diferente hoy si se hubieran tomado otras decisiones, quizás más acertadas, hace no tantos años. El punto de inflexión tuvo lugar en agosto de 2005, cuando Ariel Sharón, el entonces primer ministro de Israel, puso en marcha el Plan de desconexión unilateral israelí con el fin de eliminar los asentamientos creados en Gaza y en la parte norte de Cisjordania durante la Guerra de los Seis Días. El plan podría haber sido el primero de los pasos necesarios para lograr la paz con el pueblo palestino, pero como suele ocurrir en estos casos, no todos estuvieron de acuerdo. El encargado de sabotear el momento de gloria a Sharón fue ni más ni menos que Benjamín Netanyahu, actual primer ministro del país.

Ascenso y descenso de los líderes

Netanyahu conocía muy bien las responsabilidades de su compañero de partido Ariel Sharón, ya que él mismo fue primer ministro de Israel entre 1996 y 1999. Su llegada al poder fue inesperada. Todas las encuestas favorecían al líder del Partido Laborista, Shimon Peres, al frente del Gobierno en ese momento. Pero a Netanyahu le pasó algo similar a lo que le ocurriría más adelante al PSOE de Zapatero en 2004. Pocas semanas antes de las elecciones una ola de atentados suicidas por parte de los palestinos mató a 32 israelíes, lo que menguó considerablemente la popularidad de Peres y generó entre los votantes la impresión de que este era incapaz de garantizar la seguridad para el país. Días antes, Netanyahu había declarado no fiarse de las negociaciones por el proceso de paz con la Autoridad Nacional Palestina. Estas declaraciones fueron recordadas tras los atentados y le catapultaron directamente hasta la presidencia.

El suyo fue un mandato relativamente estable hasta que una serie de escándalos de corrupción y en torno a su vida privada hicieron que se retirara temporalmente de la política. Es en este momento cuando aparece en el mapa Ariel Sharón. Sharon, al igual que Netanyahu, ganó las elecciones con el partido conservador Likud, pero su ideología no siempre fue esta. Comenzó su carrera política con tendencias izquierdistas y bajo la tutela de David Ben-Gurión, uno de los principales mentores del Estado judío y quien proclamó oficialmente la independencia del Estado de Israel. Ben-Gurión tuvo un pensamiento muy conciliador y siempre defendió la unidad del pueblo judío por encima de la unidad territorial de Israel. Sharon se convirtió en primer ministro en marzo de 2001 y en 2003 ofreció el Ministerio de Finanzas a Benjamín Netanyahu. Es probable que tomara esta decisión para apartar a Netanyahu, su principal adversario tras su vuelta al partido, de la cara más visible de la política. Si su intención era desprestigiar a Bibi (nombre por el que es conocido popularmente Netanyahu), la estrategia no le salió demasiado bien. El Ministro de Finanzas fue calificado como el responsable del milagro económico que recuperó a Israel de la recesión que vivió durante los primeros años de la década de los 2000.

Llega el año 2005 y con él el Plan de desconexión unilateral israelí. Netanyahu había recuperado toda su popularidad y, sin serlo oficialmente, se había convertido en el representante del ala más derechista del Likud. A él el plan de desconexión le pareció un despropósito y amenazó con renunciar a su cargo de Ministro de Finanzas por el que tantas alabanzas había recibido si no se sometía el plan a referéndum. Finalmente, votó a favor de su realización, pero renunció a su cargo cumpliendo así con lo prometido.

El plan procedió con el desalojo y demolición de las colonias israelíes en territorio palestino tras más de 38 años de ocupación. Mientras la popularidad de Sharón aumentaba entre la población, dentro de su partido iba ganando enemigos. Netanyahu cada vez tenía más partidarios y el Likud pasó de ser un partido conservador a ser uno ultraconservador. Ya no había sitio para las ideas centristas de Sharón, así que cuando el Partido Laborista retiró su apoyo al Likud y se vio obligado a disolver el Parlamento, decidió abandonar el partido y crear una nueva formación.

Un sueño: Kadima

Así nació Kadima, que en español se traduce como “Hacia delante”. Como el mismo Sharon dijo, pretendía ir adelante, zafarse de las trabas que ponía el ala derechista de Likud sobre cualquier tipo de relación con los palestinos y avanzar hacia la paz. Se estimaba que Kadima iba a ganar las siguientes elecciones y muchos interpretaban que iba a acabar con la ocupación de Cisjordania en una serie de nuevas retiradas unilaterales. Pero a Sharón el sueño de progreso le duró poco. Un mes más tarde de la creación del partido sufrió un leve infarto cerebral. Se recuperó, pero a comienzos de 2006 sufrió una recaída que le dejó en estado vegetativo hasta su fallecimiento en 2014 a los 85 años de edad.

Sin la figura de un líder, Kadima perdió las elecciones, pero se situó por encima del partido del que había desertado, Likud. Netanyahu se desempeñó como líder de la oposición y, en 2009, volvió a ganar las elecciones y se convirtió en primer ministro por segunda vez. Tras este, ha enlazado dos mandatos más. En 2005 dijo que el Likud se estaba convirtiendo “en un partido pacifista y de izquierdas”. Él ha revertido completamente la situación. Las negociaciones por la paz están estancadas. Se han vuelto a construir colonias y asentamientos en la franja de Gaza. Para Netanyahu, la palabra palestino está directamente relacionada con terrorismo, tema que parece interesarle mucho. Ha publicado tres libros al respecto. Aunque es posible que el segundo primer ministro con más tiempo en el cargo, por detrás de David Ben-Gurión, tenga los días contados. Un escándalo por sobornos hace peligrar su reelección y la agrupación Azul y Blanco le adelanta por la derecha. Solo el tiempo dirá si es posible avanzar hacia una época de diálogo y conciliación que consiga terminar o, al menos, aliviar, un conflicto que parece ya interminable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s