Habitaciones propias

ALBA GONZÁLEZ

Persiana bajada, luces apagadas, un folio escrito con barra de labios en el escaparate “Nosotras paramos 8-M”. Así amanecía una peluquería en el barrio de Vicálvaro el pasado 8 de marzo por motivo de la huelga convocada a favor del día internacional de la mujer. Convocatoria que convirtió a Madrid en el centro internacional de la lucha por la igualdad debido a su gran éxito.

El feminismo, entendido como principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre según la RAE, es visto como un movimiento reciente. Sin embargo, no es más que una lucha que lleva librándose miles de años. Mary Nash, historiadora irlandesa expone que “a través de la historia las mujeres han desarrollado las dinámicas sociales que han cuestionado las limitaciones de las normas de género establecidas. “

Hace 600 años Christine de  Piznan  en su novela La ciudad de las damas (1405) condenaba el trato a las mujeres, la necesidad de educación y la libertad. Durante la Revolución francesa, Olympia de Gouges intentó alcanzar el ideal de la igualdad promulgando la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía( 1971). Versión de  la Declaración de los Derechos del Hombre y la Ciudadanía  en la que impone  la figura femenina frente a la masculina.

Virginia Woolf, escritora y símbolo del feminismo internacional, escribió varias obras sobre el feminismo, una de ellas, su ensayo La habitación propia(1928). Al comienzo Woolf exhibe esta idea: “Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si desea escribir ficción”. Con estas palabras Virginia defendía la  independencia económica como el motor para que la mujer pueda emplear su creatividad y vivir libre.

Este ensayo lo escribió para una conferencia y relaciona el mundo real con el de la literatura. Dicha comparación la realiza a través de cuatro personajes, todas ellas llamadas Mary y bajo el supuesto de que si Shakespeare hubiera tenido una hermana con el mismo don para la escritura esta hubiera cosechado un éxito menor.

En la parte final Woolf resalta los logros alcanzados como el derecho a ejercer el voto (desde 1919 en Reino Unido):“Gracias a los esfuerzos de estas mujeres desconocidas del pasado, de estas mujeres de las que desearía que supiéramos más cosas, gracias, (…) estos males están en vía de ser enmendados” La habitación propia no tiene aún ni 100 años y muchos de los males criticados han sido superados.

La escritora inglesa defiende que la independencia económica traerá la libertad de la mujer. La emancipación económica comienza cuando la mujer  se incorpora al mercado laboral. Durante la  Primera Guerra Mundial la escasez de hombres hace que las mujeres se conviertan en las únicas personas disponibles para trabajar. Los empresarios comienzan a contratarlas  iniciando así una nueva etapa en la historia.  

La incorporación de la mujer al mercado laboral viene acompañada de un cambio en la tendencia demográfica (disminución de la tasa de natalidad). Además de un aumento en la cualificación de la mujer, incrementando su preparación académica.  Según un estudio publicado por la OCDE en 2017 el 50% de las mujeres entre 25 y 34 años tienen formación universitaria frente al 38% de los hombres.Muchas mujeres hoy en día tienen grandes habitaciones propias, mujeres como Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional; Janet Yellen, ex presidenta del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos o Angela Merkel, canciller alemana entre otras. Grandes éxitos teniendo en cuenta la incipiente llegada de la mujer al mundo laboral.

No obstante, la mujer halla otro tipo de problemas como la precariedad laboral, condicionada por la maternidad y los conocidos como techos de cristal, menor remuneración a la mujer, aun teniendo el mismo puesto. El salario de las mujeres con formación es sólo el 74% de sus compañeros masculinos con la misma preparación según datos de la OCDE.

Simone de Beauvoir, filósofa y escritora francesa, en su ensayo El segundo sexo (1949) se pregunta ¿en qué habrá afectado a nuestra existencia el hecho de ser mujeres? ¿Qué oportunidades nos habrán sido dadas y cuáles negadas? Lo que está claro es que la mujer como colectivo continúa cuestionando las limitaciones de género y tolerando cada vez menos los actos contra la dignidad femenina. El 8 de marzo se espera otra gran movilización. Desde despachos grandes a despachos pequeños, desde medios de comunicación como la televisión hasta una peluquería de barrio. Persianas bajadas, luces apagadas, “Nosotras paramos”, la lucha continúa.

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